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LAS SENTENCIAS “ESTÁNDAR” O “MULTI-CASO”.

LAS SENTENCIAS “ESTÁNDAR” O “MULTI-CASO”.

Vengo notando que en determinadas materias, ciertos Juzgados y secciones de Audiencias Provinciales, emplean el clásico “corta-pega” para dictar sentencias. Son sentencias que no atienden a los argumentos de las partes, ni a los hechos; y que parecen ignorar que cada ciudadano requiere de un servicio de administración de justicia personalizado para “su caso”, no para un “caso tipo”, por mucho que pueda considerarse que “su caso” pertenece a la categoría de “demandas-masivas”. Parece como si ya redactada la primera resolución sobre un asunto, esa misma redacción sirviera para cualquier litigio que versara sobre un tema igual, similar, y en ocasiones, sólo parecido. En concreto, me refiero a los pleitos sobre las cláusulas abusivas, IRPH, swaps, preferentes, etc. Y me preocupa que en algunas de ellas, el ponente sea un juez de los que les gusta aparecer en los medios de comunicación, porque nos da la sensación (responda o no a la realidad) de que esa afición por la notoriedad en los medios, provoca descuido en el trabajo. Y es que no puede ser que los órganos judiciales vayan sobrepasados de trabajo, con montañas de asuntos inasumibles, denunciando sistemáticamente la falta de recursos, y luego tengamos que presenciar como pierden mañanas enteras en tertulias televisivas. Cuando me encuentro con una de estas sentencias “multi-caso” completamente desconectadas del objeto del litigio planteado, firmada por un magistrado de los que veo en televisión (o dando conferencias en diversos foros a lo largo y ancho del Estado), no puedo evitar pensar en que una cosa tiene relación con la otra.

Las sentencias-tipo o “multi-caso”, merecen una crítica seria y debieran acarrear consecuencias de orden disciplinario. Y seguro que me dirán que si una sentencia resuelve un asunto, también puede resolver otro asunto similar. Pero la realidad muestra que la utilización de sentencias “multi-caso” por el arte del “corta-pega”, supone ignorar el fundamental derecho de defensa. Ya no parece necesario examinar “otros” argumentos, que muchas veces lo que buscan precisamente es convencer para provocar un cambio de doctrina (¿Rectificar sigue siendo de sabios?). Y si los argumentos empleados en la defensa de un litigio, son distintos a los habituales, porque igual lo que pretenden es conducir al convencimiento de que la doctrina debe cambiar (fenómeno no inusual en los últimos años), debe darse una respuesta a los mismos. Si no es así, en poco tiempo, estaremos ante una justicia robótica, en la que una máquina imprimirá la sentencia sin necesidad de leer la demanda, ya que sólo con saber de qué va el asunto debatido, ya tendrá la resolución lista, a la que sólo deberá añadir el nombre del demandante. En esta dinámica parece estar el Juzgado especializado en materia de cláusulas abusivas de Barcelona, que nos sugiere a los abogados, que las demandas vayan precedidas de un impreso confeccionado por el propio Juzgado, que resuma lo que se pida rellenando las casillas correspondientes. A mí esto me suena a evitar leer demandas. Resulta triste y decepcionante, pero este parece ser el futuro que nos espera.

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